Presentación

La música es la belleza de lo más primordial que anida en nosotros. En el latir del corazón se halla el ritmo. En la respiración, la melodía. Y en la relación con cuanto nos rodea, la armonía.

Baraka es una palabra de origen árabe que significa aliento vital, energía de Vida, Gracia divina, y se refiere pues a lo más genuino que hay en nosotros, a lo más "original", y ésta es la razón por la que hemos denominado así a nuestro blog.

Cultivar la música en cualquiera de sus facetas (el estudio, la audición, la práctica o la reflexión) es un gran placer, que en absoluto está reñido con el cultivo de toda una serie de cualidades, como la paciencia, la memoria, la generosidad, la humildad, la fuerza, etc., quizás no muy en boga actualmente, pero sin las cuales no existe el músico verdadero, ni, en definitiva, el ser humano verdadero.

Y por último, decir que 'Baraka' no existiría de no haber entrado en contacto con el Institut d'Estudis Sufís de Barcelona, y a través de él, con la obra y el legado de exquisita sabiduría del poeta y místico persa Mawlânâ Yalâl al-Dîn Rûmî (1207-1273), el cual hizo de la música una vía privilegiada de conocimiento interior. Nuestro agradecimiento de corazón.

Sean pues muy bienvenidos a nuestro blog, en el que esperamos encuentren contenidos que puedan ser de su interés. Ésta al menos ha sido nuestra intención al compartirlos con ustedes.

Leili Castella
'Baraka, música con alma'

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divendres, 26 d’octubre de 2012

Mevlânâ Rûmî y el rebâb

El rebâb en Mevlânâ Rûmî (IV)

Leili Castella




Una tradición librocéntrica como es el islam, en el seno de la cual nace el sufismo, considera el mundo, el cosmos, como un libro preñado de signos hechos para ser leídos y comprendidos. El poeta y místico sufí Mawlânâ Rûmî (m. 1273), que hizo de la música una vía de conocimiento espiritual, vio el mundo, el cosmos, como un libro, sí, pero un libro sonoro, como una partitura de infinita riqueza, a través de la cual Él se dice, Él suena. Todo cuanto existe Le canta a Él. La constitución misma del rebâb expresa esta idea puesto que está compuesto de elementos provenientes tanto del reino animal (las cuerdas de crin de caballo y la piel que recubre la caja de resonancia), como del reino vegetal (su mástil es de madera y la caja de resonancia es un simple coco) como del mineral (dos de sus cuerdas son metálicas). Pues bien, cuando suena, el rebâb nos recuerda que todo cuanto existe Le canta y Le alaba. Para quien así lo ha comprendido, la música se vuelve oración.

dissabte, 13 d’octubre de 2012

Mahmoud Darwish


Ni nieve ni algodón…
 
La música hablada de Mahmud Darwish
 
Leili Castella





 
Mahmud Darwish (Al-Birwa, Palestina, 1941 - Houston, Estados Unidos, 2008), uno de los más importantes escritores árabes contemporáneos, cuya azarosa vida se vio marcada por el exilio constante (Amán, Beirut, París), era calificado a menudo como "el poeta nacional palestino". Es ésta una categoría de la que el propio Darwish acabaría sintiéndose prisionero, puesto que su única patria, su patria interior, era la poesía. Así lo entendió Olivier Py, director del Odéon-Théâtre de l’Europe, cuando, al inicio de un recital poético a cargo del propio poeta, lo presentó como sigue: “Acogemos esta noche a un hombre que es la voz de un país, país que cada uno de nosotros tiene el deber de inventar y en el que cada generación debe soñar: y este país es, evidentemente, el poema. Antes que en cualquier otra cosa, debemos trabajar todos para que la metáfora sea aún una de las grandes alegrías de nuestras vidas, y es por ello que tenemos especial necesidad de grandes voces como la de Mahmud Darwish.”

Y efectivamente, grande y especial era la voz de este  poeta. Convencido de que la poesía es ante todo música y que “se lee tanto por los ojos como por las orejas”, Mahmoud Darwish consideraba el recital poético como una prolongación obligada del acto de escribir. Decía que recitando sus poemas en público, tenía la impresión de recrearlos, exactamente como lo hace un actor de teatro en cada representación. Según él, la poesía, y, en definitiva, cualquier pensamiento debe pasar por los sentidos: toda poesía es en primer lugar oral, y por tanto, música.
 


 
Es por ello que a lo largo de los años no dejó de ofrecer y preparar con suma aplicación recitales de sus propios poemas. Tanto el poeta como su auditorio sabían de antemano que iban a compartir un momento de intensa emoción. De hecho Darwish es considerado uno de los grandes poetas del tarab, palabra de origen árabe, en cuya etimología late un sentido harto expresivo: el de la excitación de los camellos, acelerando su paso para regresar al campamento (tirâb). Tarab hace referencia en cualquier caso a la emoción poética y musical, indecible y misteriosa, que abarca un amplio espectro de sentimientos y estados, de los más interiores a los más exaltados. Con su voz, el intérprete transmite la emoción que le embarga, estableciéndose así una complicidad o unión entre el poeta inspirado, el poema, y el oyente refinado cuya alma está sedienta de revelaciones sutiles.

 Sin embargo, sólo puede transmitir tarab quien vive en “estado poético”. Decíamos antes que la verdadera patria de Mahmoud Darwish era la poesía. Pero aún cabría añadir más: el exilio es doloroso y viviendo en él, es fácil imaginar la importancia que adquiere la idea no ya de patria, sino de “casa”. Dijo en una ocasión el poeta: “La casa es estar a solas con uno mismo. Son también los libros, la música y el papel en blanco. La casa es de algún modo un lugar de escucha de lo más profundo que tenemos. Es el exilio el que aguza el sentido de casa y de patria porque son su contrario”. Pero para un poeta aún hay un sentido más interior y cálido de "casa": “La casa metafórica que el poeta inventa para si mismo, es un lugar íntimo: un verso de poesía. La casa deviene un verso y el verso un refugio. Por ello me hace feliz que en árabe, una misma palabra, bayt, designe tanto la casa como el verso poético”.
 


 
Mahmoud Darwish vivía en el bayt.  Para él las palabras remitían a la realidad realmente real que les subyacía y de la que brotaban. Por eso dijo en una ocasión: “Busco desde hace diez años la palabra justa para decir la flor del almendro”. Para expresar lo que hay más allá, o mejor dicho, lo que hay en el interior profundo de la palabra, Darwish explicó que muchas veces conocemos algo antes de que nos pregunten por ello. Y que cuando nos preguntan por ello, dejamos de saber decirlo.

 Por ello, en el bellísimo poema Para describir la flor del almendro, escribe Mahmud Darwish:

 Para describir la flor del almendro, no hay
enciclopedia de botánica que valga, ni diccionario alguno…
[…]
Para describir la flor del almendro he de visitar
el inconsciente y que me guíe el léxico de un sentimiento prendido de los árboles. ¿Cómo decirla?
[…]
Ni nieve ni algodón
pero qué es ella,
que desdeña las cosas y los nombres.
Si lograse el autor combinar unas sílabas que describieran la flor del almendro, se levantaría la niebla de las colinas y un pueblo diría al unísono:
Ya está
Ésta es la letra
de nuestro himno nacional!

 Pero todo ésto son aún sólo palabras: si les apetece escuchar la música de este poema en la voz profunda y verídica del propio poeta, clicar aquí:
http://www.youtube.com/watch?v=HGfQUAdN93Y



 

 

divendres, 12 d’octubre de 2012

CD 'Ushâq

'Ushâq, música sufí
Carme Miró




Halil Bárcena, director de l’Institut d’Estudis Sufís de Barcelona, va fundar el grup de música i dansa ‘Ushâq la primavera de l’any 2000. Vora la riquesa musical que hem escoltat, trobem, i no per atzar, la poesia subjacent d’un discurs mogut per l’esperit. El recull de peces, una mostra significativa de la producció musical del sufisme inspirat per Mawlâna, evoquen amb el seus cants (en àrab, turc i persa) la producció poètica del segle XIII que va infondre la dimensió mística dels mevlevís, els anomenats dervixos giradors.

Els efectes dinàmics i tímbrics, que requereixen d’una presència espiritual inconfusible, despleguen en la fondària dels afectes un llenguatge sonor molt acurat. Amb un cant comunicatiu i un fraseig de gran preciosisme per part dels instruments ( recordem que el ney és l’instrument més emblemàtic del sufisme mevleví), els intèrprets sustenten amb vitalitat la creació d’una atmosfera serena. Ritme i destresa, melodies arrelades i els sons refulgents dels instruments sufís tradicionals evolucionen en una espiral que recull i poleix el llegat dels diferents compositors que han musicat les paraules d’aquells poetes que saben dir-ho tot molt millor que ningú. Bárcena sap generar una plètora de sensacions davant tot allò que és afí al lirisme de la veu íntima, suau i delicada, de l’ésser humà.

La perícia interpretativa del conjunt que acaba d’enregistrar el seu primer disc, és tota una evidència del llarg treball d’investigació que han dut a terme fins a les últimes conseqüències: transmetre el goig compartit de la interpretació musical al gran públic.