Presentación

La música es la belleza de lo más primordial que anida en nosotros. En el latir del corazón se halla el ritmo. En la respiración, la melodía. Y en la relación con cuanto nos rodea, la armonía.

Baraka es una palabra de origen árabe que significa aliento vital, energía de Vida, gracia divina, y se refiere pues a lo más genuino que hay en nosotros, a lo más "original", y ésta es la razón por la que hemos denominado así a nuestro blog.

Cultivar la música en cualquiera de sus facetas (el estudio, la audición, la práctica o la reflexión) es un gran placer, que en absoluto está reñido con el cultivo de toda una serie de cualidades, como la paciencia, la memoria, la generosidad, la humildad, la fuerza, etc., quizás no muy en boga actualmente, pero sin las cuales no existe el músico verdadero, ni, en definitiva, el ser humano verdadero.

Y por último, decir que 'Baraka' no existiría de no haber entrado en contacto con el Institut d'Estudis Sufís de Barcelona, y a través de él, con la obra y el legado de exquisita sabiduría del poeta y místico persa Mawlânâ Yalâl al-Dîn Rûmî (1207-1273), el cual hizo de la música una vía privilegiada de conocimiento interior. Nuestro agradecimiento de corazón.

Sean pues muy bienvenidos a nuestro blog, en el que esperamos encuentren contenidos que puedan ser de su interés. Ésta al menos ha sido nuestra intención al compartirlos con ustedes.

Leili Castella
'Baraka, música con alma'

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divendres, 19 de juny de 2015

Ramadân 2015

¡Ramadân Karîm!
 
1 Ramadân 1436
 
 
 
 
 

La luna creciente de Ramadán engalana el cielo de azur
esbelta como la cimitarra de un guerrero
que centellea en la noche.
Es símbolo de la batalla contra las pasiones interiores
que se libra en este mes sagrado de ayuno y de vigilia,
cuando vestimos la armadura de Dios y la mortaja de la muerte,
purificada por el ayuno en las horas del día
y por la oración en la oscuridad de las noches,
noches que se abren a la luz de la Palabra Divina
que descendió una noche como ésta en el corazón de Su amado.
 
La luna creciente deviene luna llena, expandiendo nuestro pecho
y remedando la perfección espiritual de Su elegido.
Más tarde regresa a su forma esbelta
para recordarnos nuestra propia flaqueza,
y para servir de cáliz
al néctar que la divina Gracia escancia de lo alto
en una copa libre de toda sustancia corpórea.
Porque sólo cuando aniquilamos nuestro ser
y nos negamos a nosotros mismos
es cuando recibimos
en la copa de la luna creciente
el elixir sobrenatural
y sólo cuando permanecemos vigilantes, espada en mano,
es cuando podemos librar la batalla contra nosotros mismos
hasta quedar vacíos de nuestro propio yo
y de todo lo que no es Él.

 
Bienvenida seas, oh luna creciente de este mes sagrado
que traspones el horizonte
y te ocultas en nuestras almas.
Ayúdanos a cumplir con Su voluntad,
desprendidos de todo lo perecedero,
y a ser sus heraldos en este mundo
ayunando y orando
como hiciera el intermediario de Su Palabra,
que nos fue revelada durante este mes
que declaran sagrado todos los que aman
al Uno, a Su Profeta y a Su Palabra bendita.
 
Oh luna creciente de Ramadán, tu hermosura desvela
la baraka que fluye abundantemente en este mes
que inauguras ahora
y que culmina otra vez
cuando tu aparición en el horizonte oscurecido
pregona que toca a su fin este mes venerable
de ayuno y de gratitud por las bendiciones recibidas.
Nuestra riqueza material nos recuerda
la auténtica miseria de nuestra naturaleza interior,
que sin embargo está apercibida para recibir
de la magnificencia del Uno
una luna creciente, un cáliz
capaz de contener la gracia que fluye de su luminosa Plenitud.
 
 
Seyyed Hossein Nasr (*)
 
 
(*) Seyyed Hossein Nasr, Poemas de la vía mística,  Mandala Ediciones, Madrid, 2002, p. 54-55.