Presentació

Baraka és una paraula d’origen àrab que significa alè vital, pura energia de vida, gràcia divina. Es diu que hi ha llocs amb una baraka especial. Entre ells, la música. La música és la bellesa l’allò més primordial que nia en nosaltres. En el batec del cor hi ha el ritme. En la respiració, la melodia. I en la relació amb tot allò que ens envolta, l’harmonia.

La música, com el perfum, és presència intangible. Entrar en ella és entrar en un espai preciós en què allò que és subtil pren cos, i on allò que és tangible esdevé subtil. Segons Mowlânâ Rûmî, la música, com el perfum, ens fa comprendre que vivim exiliats en aquest món, i alhora ens recorda allò que sabem i no obstant hem oblidat: el camí de retorn vers el nostre origen, vers casa nostra.

Habitar aquest espai preciós no pot fer-se només des de la raó. Aquest coneixement delicat i potent ha de ser degustat, encarnat, i per això Mowlânâ va ballar i va ballar, i va girar i girar i girar. D’aquest espai preciós de presència intangible és del què ens parlen els autors reunits en aquest blog. En un món com el que ens ha tocat viure, en què tantes velles estructures inservibles s’enfonsen, és responsabilitat de cadascú de nosaltres agafar-nos fort a aquells qui ens han indicat el camí, intentar comprendre´n els indicis, descobrir-ne les petjades ... i començar a girar.

Sigueu més que benvinguts a Baraka,

Lili Castella

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diumenge, 24 de juny de 2018

Baraka

La Baraka


Yaratul·lah Monturiol


Imatge relacionada

Baraka, eso que fecunda la vida.

La baraka es testimonio de una presencia sutil de la Capacidad de Al·lâh transmitiendo prosperidad y fecundidad espiritual y física. Baraka es la magia de algunos lugares, de algunas personas, de algunos objetos; una magia benéfica que aprovecha al que la recibe. Percibirla es estar en la fitra¸ recuperar esa dimensión íntima ligada a la realidad última y sus energías. El Corán (sus letras, sus sonidos, su recitación) tiene baraka: “…Este Libro que te revelamos es mubârak (portador de baraka)”, dice el propio Corán. Y también los olivos, las palmeras, el laurel, la henna, algunas piedras, así como determinadas grutas, bosques, montañas, etc… También puede haber baraka en los animales. Especialmente están dotados de ella el caballo, el cordero, el camello, el gato, la cigüeña, la golondrina y la abeja. Tienen baraka los solsticios, los viernes, determinadas palabras y nombres, los números impares, ciertos talismanes… Pero para los musulmanes la baraka es, primordialmente, el agua (lluvia, manantiales, ríos, lagos). En el mismo idioma castellano ha quedado plasmada con el sello del sentir musulmán lo que es un “depósito de agua en el medio del campo”; “alberca” es al-birka, lo que contiene la baraka de Al·lâh en sí misma.

En el Islam se entiende que no hay “bendición de Al·lâh” que no sea bebible, comestible, tocable, visible, que no se pueda besar o sentir. El concepto de baraka y todas sus connotaciones tienen una enorme trascendencia. Da al ser humano no sólo la posibilidad de aprovecharla sino de convertirse también en su transmisor; es el caso del  walî¸(íntimo de Al·lâh), aquel que en su progreso espiritual ha pulido en extremo su sensibilidad y agudizado enormemente sus sentidos, y no sólo recibe la baraka que lo rodea, sino que la proyecta. Cuanto más cerca está esa persona de Al·lâh, más intensa es su baraka. Tanto en vida como tras su muerte, su baraka continúa siendo efectiva y todo el que visita o se acerca a su tumba es penetrado por ella, porque estamos hablando de una realidad concreta que se queda en un lugar. También la baraka puede ser trasferida voluntariamente cobrando una especial fuerza, o ser retirada según unas formas determinadas. Aparte de los auliyâ’ pl. de walï), otras personas pueden poseer baraka en menor grado: los niños pequeños, los ancianos, los locos, los que conocen el Corán de memoria…, todos ellos si son inocentes y no tienen malicia.

Yaratul·lah Monturiol, Términos clave del islam (2006). Almodóvar del Río (Córdoba): Junta Islámica, p. 14-15.