Presentación

La música es la belleza de lo más primordial que anida en nosotros. En el latir del corazón se halla el ritmo. En la respiración, la melodía. Y en la relación con cuanto nos rodea, la armonía.

Baraka es una palabra de origen árabe que significa aliento vital, energía de Vida, gracia divina, y se refiere pues a lo más genuino que hay en nosotros, a lo más "original", y ésta es la razón por la que hemos denominado así a nuestro blog.

Cultivar la música en cualquiera de sus facetas (el estudio, la audición, la práctica o la reflexión) es un gran placer, que en absoluto está reñido con el cultivo de toda una serie de cualidades, como la paciencia, la memoria, la generosidad, la humildad, la fuerza, etc., quizás no muy en boga actualmente, pero sin las cuales no existe el músico verdadero, ni, en definitiva, el ser humano verdadero.

Y por último, decir que 'Baraka' no existiría de no haber entrado en contacto con el Institut d'Estudis Sufís de Barcelona, y a través de él, con la obra y el legado de exquisita sabiduría del poeta y místico persa Mawlânâ Yalâl al-Dîn Rûmî (1207-1273), el cual hizo de la música una vía privilegiada de conocimiento interior. Nuestro agradecimiento de corazón.

Sean pues muy bienvenidos a nuestro blog, en el que esperamos encuentren contenidos que puedan ser de su interés. Ésta al menos ha sido nuestra intención al compartirlos con ustedes.

Leili Castella
'Baraka, música con alma'

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dijous, 5 de juliol de 2012

El rebâb en Mawlânâ Rûmî

El rebâb en Mawlânâ Rûmî (III)




En esta ocasión,  Mawlânâ convierte al rebâb en un símbolo antropomórfico, haciendo un símil entre las clavijas que ajustan la afinación de las cuerdas de este sencillo instrumento, y las “orejas” de nuestro corazón. Es bien sabido que, en el sufismo, el órgano de visión es el corazón, pero hay que añadir que en el sufismo mevleví, la audición se torna facultad de visión. Así, igual que para poder decir sus melodías el rebâb debe ser afinado, el ser humano debe afinar su órgano de visión para poder conocerle a Él, sabiendo que quien Le conoce, Le canta…
Huuuu……….
 
Cuando ajustas las orejas (las clavijas) del rebâb  del corazón,
Entonces empiezo a cantar tan tan tan tan… (*)

Mawlânâ Rûmî, Diwân e-Shâms ref. 2351