Presentación

La música es la belleza de lo más primordial que anida en nosotros. En el latir del corazón se halla el ritmo. En la respiración, la melodía. Y en la relación con cuanto nos rodea, la armonía.

Baraka es una palabra de origen árabe que significa aliento vital, energía de Vida, gracia divina, y se refiere pues a lo más genuino que hay en nosotros, a lo más "original", y ésta es la razón por la que hemos denominado así a nuestro blog.

Cultivar la música en cualquiera de sus facetas (el estudio, la audición, la práctica o la reflexión) es un gran placer, que en absoluto está reñido con el cultivo de toda una serie de cualidades, como la paciencia, la memoria, la generosidad, la humildad, la fuerza, etc., quizás no muy en boga actualmente, pero sin las cuales no existe el músico verdadero, ni, en definitiva, el ser humano verdadero.

Y por último, decir que 'Baraka' no existiría de no haber entrado en contacto con el Institut d'Estudis Sufís de Barcelona, y a través de él, con la obra y el legado de exquisita sabiduría del poeta y místico persa Mawlânâ Yalâl al-Dîn Rûmî (1207-1273), el cual hizo de la música una vía privilegiada de conocimiento interior. Nuestro agradecimiento de corazón.

Sean pues muy bienvenidos a nuestro blog, en el que esperamos encuentren contenidos que puedan ser de su interés. Ésta al menos ha sido nuestra intención al compartirlos con ustedes.

Leili Castella
'Baraka, música con alma'

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divendres, 11 de gener de 2013

Mev. Rûmî y el 'ûd

Mevlânâ Rûmî y el 'ûd

Leili Castella



 

Es sello propio de Mevlânâ Rûmî (m. 1273), el haber utilizado la música como vía de conocimiento espiritual. Numerosísimas son las citas en su obra que aluden a la música o a los instrumentos musicales. En esta ocasión, el maestro persa de Konya utiliza por analogía el 'ûd, para  mostrar la necesidad del ser humano de vaciarse de todo aquello que no sea Él (fanâ), con objeto de acceder al tesoro que anida en lo más profundo de nosotros mismos (baqâ). A veces es necesario un larguísimo viaje para comprender que aquello que tanto anhelamos está más cerca de nosotros que nuestra propia vena yugular.
 
En el sexto volumen del Masnawî, Mevlânâ Rûmî, escribe una historia a propósito de un hombre que, habiendo heredado dinero y tierras, lo malgastó todo y quedó indigente y en la miseria.  Vivía en Bagdad, y una noche soñó que encontraría un tesoro en el Cairo. Llegado allí, comprendío que no debía buscar más que en su propia casa aunque, paradójicamente, sólo obtuvo realmente el tesoro en El Cairo. 
 
Escribe Mevlânâ:
 
"Su dinero, muebles y casa desaparecieron: se quedó como los búhos en los desiertos. Exclamó: "Oh Señor, Tú proveíste, la provisión se ha ido: dame alguna o envíame la muerte". Cuando se quedó vacío, comenzó a llamar a Dios: empezó con la canción de "¡Oh Señor!" y "¡Oh Señor, protégeme!". Puesto que el Profeta dijo que el verdadero creyente es un laúd (mizhar) que hace música sólo cuando está vacío, porque en cuanto se llena, el juglar lo deja, no te llenes, pues dulce es el contaco de Su mano. Vacíate y quédate contento entre Sus dos dedos, pues "donde" está intoxicado con el vino de "en ningún sitio". La obstinación se fue y soltó el agua de sus ojos: sus lágrimas regaron las cosechas de la devoción." (*)

(*) Rûmî, Masnawî VI, versos 4210 y siguientes.