Presentación

La música es la belleza de lo más primordial que anida en nosotros. En el latir del corazón se halla el ritmo. En la respiración, la melodía. Y en la relación con cuanto nos rodea, la armonía.

Baraka es una palabra de origen árabe que significa aliento vital, energía de Vida, gracia divina, y se refiere pues a lo más genuino que hay en nosotros, a lo más "original", y ésta es la razón por la que hemos denominado así a nuestro blog.

Cultivar la música en cualquiera de sus facetas (el estudio, la audición, la práctica o la reflexión) es un gran placer, que en absoluto está reñido con el cultivo de toda una serie de cualidades, como la paciencia, la memoria, la generosidad, la humildad, la fuerza, etc., quizás no muy en boga actualmente, pero sin las cuales no existe el músico verdadero, ni, en definitiva, el ser humano verdadero.

Y por último, decir que 'Baraka' no existiría de no haber entrado en contacto con el Institut d'Estudis Sufís de Barcelona, y a través de él, con la obra y el legado de exquisita sabiduría del poeta y místico persa Mawlânâ Yalâl al-Dîn Rûmî (1207-1273), el cual hizo de la música una vía privilegiada de conocimiento interior. Nuestro agradecimiento de corazón.

Sean pues muy bienvenidos a nuestro blog, en el que esperamos encuentren contenidos que puedan ser de su interés. Ésta al menos ha sido nuestra intención al compartirlos con ustedes.

Leili Castella
'Baraka, música con alma'

.

.

diumenge, 22 de gener de 2012

La danza de Morente y "El Bola"

La danza de Enrique Morente y "El Bola"

Leili Castella




En el blog del Institut d'Estudis Sufís de Barcelona (octubre de 2010), Halil Bárcena publicó una entrada que llevaba por título "Del duende flamenco al tarab árab", en la que figuraban dos links musicales, ambos exquisitos. Queremos referirnos en estas líneas al primero de ellos, aquél en el que Enrique Morente canta una media granaína, acompañado al toque por Agustín Carbonell "El Bola". Y es que esta interpretación merece ser oída ¡y vista! una y otra vez. Decimos que merece ser oída porque el sonido de la voz y de la guitarra es excepcional, y añadimos que merece ser vista, porque ambos músicos, Morente y"El Bola", sin moverse de sus sillas, despliegan una danza que fascina e hipnotiza.

Y es que el músico auténtico, danza. Vean si no las manos de Enrique Morente caligrafiando en el aire su aliento hecho música. Vean su cuerpo despierto, todo  él respiración. Y su mano izquierda, que parece hacer brotar la música directamente desde su corazón. Y qué decir de "El Bola", balanceándose suavemente, hecho uno con su guitarra encajada en su pecho y en su abdomen, como si éstos fueran su caja de resonancia y el músico estuviera rasgando las cuerdas de sus propias entrañas. Y el gesto delicado y rotundo de su cabeza apartándose como para no intervenir en lo que está sucediendo. Sus dedos danzan, libres, embebidos en su necesidad de decir y bailar la música.




En esta danza de detalles, en los que todos los movimientos son bellísimos, honrados, sinceros y generosos, todo tiene aroma de libertad, incluso el ritmo. La granaína es un palo flamenco de ritmo libre, que no se deja encerrar en ningún compás, a tal punto que casi podría pensarse que carece de ritmo... Y sin embargo sí lo tiene: esta danza y esta música nacen y se mecen al ritmo sutil pero claramente perceptible de la respiración de Enrique Morente. Y esta respiración, que todos compartimos y que en Morente transita sin traba alguna para hacerse belleza, para hacerse música, parecen materializar estos versos de Mawlânâ Rûmî (m. 1273):

Alguien dentro de tu respiración,
te da también respiración, promesas de unión.
Respira con Él hasta tu último aliento.
Él te lo da con amabilidad y misericordia".


Para visualizar el link mencionado en el texto, clika aquí:



Fuente: Institut d'Estudis Sufís de Barcelona. http://instituto-sufi.blogspot.com/