Presentació

Baraka és una paraula d’origen àrab que significa alè vital, pura energia de vida, gràcia divina. Es diu que hi ha llocs amb una baraka especial. Entre ells, la música. La música és la bellesa l’allò més primordial que nia en nosaltres. En el batec del cor hi ha el ritme. En la respiració, la melodia. I en la relació amb tot allò que ens envolta, l’harmonia.

La música, com el perfum, és presència intangible. Entrar en ella és entrar en un espai preciós en què allò que és subtil pren cos, i on allò que és tangible esdevé subtil. Segons Mowlânâ Rûmî, la música, com el perfum, ens fa comprendre que vivim exiliats en aquest món, i alhora ens recorda allò que sabem i no obstant hem oblidat: el camí de retorn vers el nostre origen, vers casa nostra.

Habitar aquest espai preciós no pot fer-se només des de la raó. Aquest coneixement delicat i potent ha de ser degustat, encarnat, i per això Mowlânâ va ballar i va ballar, i va girar i girar i girar. D’aquest espai preciós de presència intangible és del què ens parlen els autors reunits en aquest blog. En un món com el que ens ha tocat viure, en què tantes velles estructures inservibles s’enfonsen, és responsabilitat de cadascú de nosaltres agafar-nos fort a aquells qui ens han indicat el camí, intentar comprendre´n els indicis, descobrir-ne les petjades ... i començar a girar.

Sigueu més que benvinguts a Baraka,

Lili Castella

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dilluns, 23 de gener de 2012

La baraka de la música

Baraka, música con alma

Leili Castella




Nadie a quien no le lata el corazón, es incapaz de seguir un ritmo. Nadie que respire, es incapaz de cantar una melodía. Nadie que se relacione con otro ser humano, es incapaz de entender la armonía. La música nos habita: sus elementos nos constituyen y son expresión de la fuerza vital que anida en nosotros. Por ello, baraka, que significa precisamente aliento vital, energía de Vida con mayúsculas, gracia divina, es la palabra de origen árabe que da nombre a nuestra escuela.

Por cuanto acabamos de decir, la música es un lugar privilegiado de baraka, pero los niños no lo son menos. Nacemos, o nos nacen, como a algunos les gusta decir, en un organismo que es receptáculo de una enorme energía vital, y los niños la conservan casi intacta, puesto que la educación, la cultura y los acontecimientos que jalonan nuestra existencia, aún no la han mermado o bloqueado. Es por esto que los niños están más cerca que nadie del ritmo, de la melodía y de la armonía, y la razón por la que la escuela de música 'Baraka' está muy especialmente dedicada a ellos y a los momentos iniciales de su contacto con la música.


En el adulto, la educación, la cultura y muchos otros condicionantes, han ido limitando y cercenando la capacidad extraordinaria de nuestros primeros meses de vida en los que todos los gestos, todas las danzas, la pronunciación de todas las lenguas, el canto de todas las melodías, eran posibles. El cultivo y el estudio de la música pueden crear una brecha en esta limitación para así entrar de nuevo en contacto con esta baraka que nos habita pero que en parte tenemos velada. Reencontrar o recordar aquello que siempre hemos sido pero que habíamos olvidado, supone en cierto modo volver a la infancia, lo cual en modo alguno supone actuar como si fuéramos niños, ni mucho menos volvernos infantiles. Es, simplemente, volver a nuestra naturaleza primordial; es volver a sumergirnos en el mundo deslumbrante y sorprendente de los sonidos, dejando que nuestra guía sea la curiosidad, el maravillamiento, la vivencia de lo que es misterioso y secreto. Nunca es tarde para empezar a cultivar la música y les aseguro, por experiencia de no pocos años, que es un enorme placer y motivo de alegría, y ¡también de diversión!, tanto para quien enseña como para el alumno, emprender o reemprender el camino de la música.

Cultivar la música es un auténtico placer, y ello no está reñido, sino que por el contrario, es indisociable, del cultivo de toda una serie de cualidades como la paciencia, la delicadeza, la disciplina, la fuerza, la memoria, la generosidad, la humildad, etc., quizás poco en boga actualmente, pero sin las cuales no existe el músico verdadero, ni, en definitiva, el ser humano verdadero. Propiciar el florecimiento de estas cualidades, es también el deseo y la intención de 'Baraka'.


Y para acabar estas pocas líneas de presentación, una confesión. La mirada que este blog y la escuela 'Baraka' tiene sobre la música, no hubiera sido la que es, de no haber empezado a conocer, a través del Institut d'Estudis Sufís de Barcelona que dirige Halil Bárcena, la obra y el legado de infinita sabiduría del poeta y místico persa Mawlânâ Yalâl al-Dîn Rûmî (1207-1273), el cual hizo de la música una vía privilegiada de conocimiento interior. Sin ambos, ni esta escuela ni este blog hubieran podido ver la luz. Vaya pues nuestro agradecimiento conmovido para ambos.

Y ya no nos queda sino invitarles a curiosear por nuestras distintas entradas. Encontrarán en ellas contenidos de muy diversa índole: estarán al día de nuestras actividades, iremos definiendo nuestra línea pedagógica, hallarán referencias a músicos y músicas de muy distinta naturaleza, les propondremos audiciones, libros y muchas cosas más. Sólo nos guía el deseo de compartir con ustedes todo aquello que con los años hemos ido aprendiendo...¡o desaprendiendo!

Leili Castella
Directora de 'Baraka, música con alma'